Orden y Control

17 10 2010

Caos y Desorden

Libretas, tarjetas, cuentas corrientes, depósitos, fondos de inversión… ¿realmente necesitamos tener 4 o 5 tarjetas de crédito? ¿Es necesario trabajar con 3 o 4 cuentas bancarias? ¿Somos conscientes de que tenemos un pequeño saldo en cuentas bancarias sin movimiento? ¿Hay que operar en Bolsa desde 2 o más bancos diferentes?

¿Habéis hecho nunca un recuento de todos los productos que os ha vendido nuestro banco o caja?

Un Banco se gana la vida vendiendo productos financieros a sus clientes. Y estos productos no son otros que tarjetas de crédito, cuentas de ahorro, fondos de inversión… Lo que se traduce en comisiones y más comisiones.

Un cliente es aquel que compra, adquiere un bien o un servicio a cambio de un precio pactado previamente. ¿Y quién es ese cliente? Nosotros somos los clientes de los bancos, por lo tanto somos los que tendremos que pagar por aquello que hemos adquirido. Tarde o temprano, algo se va a acabar pagando. Aquello que tantas veces hemos escuchado “Ya que mi Banco me guarda mi dinero, con eso se puede dar por pagado” no funciona. Más bien nuestro Banco se pregunta “¿Este cliente es rentable para mí?”. Por lo que yo os pregunto, ¿Sois rentables a vuestro banco? Pensad en ello.

Con los tiempos que corren, en estos momentos de crisis e incerteza económica, es cuando tenemos que recoger los frutos de aquello que hayamos sembrado en tiempos de bonanza. Hay que parar, hacer recuento de lo que tenemos, descartar lo que no sirve y prepararnos para lo que pueda venir en un futuro.

Por lo tanto, desde mi humilde punto de vista, daré algunos consejos de cómo proceder con los productos bancarios más comunes:

Las Cuentas Bancarias que tengan poco o ningún movimiento los tenemos que dar de baja. De poco nos servirá tenerlas con saldo a 0€. Aquello que no utilicemos hay de darlo de baja para centrarnos en aquellas cuentas que sí utilicemos habitualmente.

Den todas las tarjetas que tengamos, quedémonos con 2. La primera (de débito) nos tiene que servir para los gastos comunes y habituales, tanto tenemos, tanto gastamos. Y la segunda tarjeta (de crédito) nos servirá para los gastos no previstos, viajes, urgencias…

Hay que homogenizar los depósitos de ahorro. Si bien es correcto y recomendable no tener todos los huevos en la misma cesta, no es necesario que la docena la tengamos en 12 lugares diferentes. Es el momento de poner “orden en casa” y racionalizar lo que tenemos.
No es necesario tener 2 cuentas de ahorro, un depósito, un fondo de inversión… y quizás otros productos más de ahorro con un pequeño importe. En estos momentos hay que tener el dinero más recogido y en la menor diversidad de lugares posibles.

Y finalmente, a los que tengan fondos variables de ahorro, no les diré que se los saquen de encima. Estos productos acostumbran a ser inversiones de medio o largo plazo y no nos tenemos que precipitar a la hora de comprar o venderlos. Ya que puede suponer una pérdida para nuestros ahorros el no haber valorado correctamente nuestra decisión. Si los tenemos, habrá que valorar uno a uno si nos conviene mantenerlo o sacárnoslo de encima.

Debo preveniros, la chica simpática de la oficina intentará que no nos demos de baja las tarjetas, las cuentas o lo que sea. ¡A ella le interesa que tengamos muchas cosas suyas! Pero nosotros ahora tenemos claro lo que queremos, que no es otra cosa que quitarnos cosas de encima. Y con ello, ganar el control de nuestras finanzas y quitarnos gastos de encima.

Concluimos entonces con lo siguiente:
Es importante mantener el control de lo que tanto nos ha costado ahorrar (Orden y Control). Por lo tanto es importantísimo saber exactamente qué tenemos, donde lo tenemos y con qué facilidad de recuperación lo tenemos.

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