La Crisis Medieval por Xavier de Nouveaux Quartiers

9 01 2011

Hoy no seré yo el autor de este  post. Esta semana cuento con la colaboración de Xavier, quien ha aceptado colaborar con esta interesante narración de un tiempo que fue y que nos debiera ayudar a entender el hoy y el mañana.

Caixa o Faixa

Antes de empezar me gustaría presentar a los lectores de este espectacular blog y agradecer a nuestro querido blogmaster su invitación para escribir una pequeña reseña sobre los acontecimientos que estamos viviendo desde mi espacio-tiempo.

Voy a hablarles de una época en la que los hombres son muy hombres y las mujeres también parecen hombres, una época en la que los problemas se resuelven a golpe de espada y nuestros ingresos para la gran mayoría solo dependen de nuestro esfuerzo y nuestra lealtad al señor feudal. Sí, están ustedes en lo cierto, voy a hablarles de la Edad media.

Vivimos tiempos de cambio, tiempos difíciles para los pequeños agricultores y teniendo en cuenta que formamos más del 73% de la población, esto supone un gran problema. Nos encontramos en el año del Señor de 1510 y los historiadores llevan hablando de “los malos años” desde 1301.

[…] fue en toda la tierra muy grand fambre; é los omes moriense por las plazas é por las calles de fambre, e fue tan grande la mortandad en la gente, que bien cuidaran que muriera el cuarto de toda la gente de la tierra; e tan grande era la fambre, que comían los omes pan de grama…” (Crónica de Fernando IV)

Nuestra economía se basa en la producción agrícola, los gremios se encuentran en las ciudades, pero estas aun no tienen la fuerza suficiente para centralizar el poder. El campo se gestiona mediante feudos y durante los últimos años muchos campesinos han decidido emigrar a las ciudades huyendo de los denominados “malos usos” ejercidos por los señores feudales.

Vivimos permanentemente sujetos a las condiciones climatológicas y durante el S. XIV estas fueron realmente duras. Las sequías persistentes, el agotamiento de la tierra, las crisis de subsistencia, las guerras y las pestes habían socavado la economía y diezmado la población en más de un 38%.

Los pequeños y medianos campesinos son los que más sufrieron la crisis ya que muchos no pudieron soportar la inflación y la mayor presión fiscal sobre las tierras. Este hecho favoreció la reestructuración del campo y el primer paso hacia la época en la que me encuentro yo. Los llamados “concejos” eran asociaciones de campesinos cuyo presidente era el señor feudal, estos concejos reclamaron a los monarcas una reducción de la presión fiscal al no poder pagar las tasas y evidentemente, los monarcas se negaron ya que las arcas reales no estaban para muchas fiestas. En las ciudades durante el S.XIV se estaba gestando el germen de un nuevo estamento social, la burguesía. Antes, cuando todo era oscuro y los países eran gobernados por el honor y la sangre, sólo existían tres estamentos sociales, la nobleza, el clero y el campesinado. Durante el S.XIV y favorecido por las constantes guerras entre monarquías, hábiles y despiertos ciudadanos de las ciudades vieron en el negocio de las manufacturas y en la importación y exportación de bienes un filón para enriquecerse, siempre que la guerra de turno no asolara su país, claro. Este nuevo estamento seria el principal comprador de las tierras que se iban abandonando y las realquilaban a los campesinos que se quedaban.

Para empezar con la recuperación económica, estos burgueses olvidaron el monocultivo cerealista imperante en la época para repartirlo en diferentes usos, el arrendamiento, la aparcería etc. Muchos, con una visión de futuro espectacular, cambiaron el uso de los campos para la cría de ovejas ya que la lana se convirtió en un gran bien de consumo perfectamente exportable.

Después de todas estas idas y venidas económicas llegamos a mi ciudad. Las ciudades del s. XVI ya están bastante pobladas, el aumento del comercio ha despertado en los monarcas una vocación centralizadora y esto les ha obligado a disponer de una corte para administrar la riquezas (lo que me parece que vosotros llamáis ministerios) y de una burocracia que controle mejor a la población (¿Esto me parece que es lo mismo no?).

Nosotros, mi familia, en el campo donde vivíamos no necesitábamos nada, éramos autosuficientes y los pocos intercambios que hacíamos eran por bienes como aceite o algún animal de granja. Desde hace unos años nos mudamos a la ciudad en busca de una vida mejor, pero aquí necesitamos de todo. Con lo cual, lo que antes se derivaba al señor feudal, ahora se vende en las ciudades. Este hecho ha conseguido la recuperación económica del país. A parte la población de la ciudad cada vez más rica ha empezado a demandar otros bienes tales como muebles o joyas que han conseguido aumentar l comercio en el mercado nacional e internacional.

Cuando nos establecimos aquí, no sabíamos literalmente nada de nada, éramos analfabetos. Al no tener que trabajar 24 horas al día en el campo, pudimos dedicar parte de nuestro tiempo a otras cuestiones. Entre ellas nos empezamos a interesar por otras cuestiones como el aprendizaje en la lectura y la escritura y desde que Johannes Gutenberg inventó la imprenta, nuestra biblioteca ha aumentado considerablemente. Estas cuestiones han creado una nueva civilidad, una nueva manera de concebir lo que nos rodea, me parece que le llaman humanismo. La verdad es que últimamente me siento como más libre, como si la iglesia ya no tuviera tanto poder sobre la población, bueno ya veremos como acaba todo esto.

Ah, por cierto, tengo unos amigos, una familia burguesa como nosotros, que el otro día me hablaron sobre un nuevo negocio que al parecer está en alza en otros lugares, le llaman “bancos” y se dedican a “vender dinero” . Si fueran tan amables, me podrían relatar sus experiencias para aconsejar a estos conocidos míos sobre el negocio, aunque si mi instinto no me falla, tiene pinta de que seguramente les vaya muy bien.

Para acabar, déjenme que les recite un antiguo poema aquí, a la luz de un candil desde otro tiempo:

Los panes todos comidos,
y los vedados pacidos,
y aun las huertas de la villa:
tal estrago en esperilla
nunca vieron los nacidos.

Las ciudades son tornadas
rastros e degolladeros,
los caminos e senderos
en despojos a manadas.

Los menudos van perdidos,
los corazones caídos
dan señal de maravilla;
en España y su cuadrilla
grandes daños son venidos.

Xavier de Nouveaux Quartiers

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One response

9 01 2011
picarus

Original e ingenioso a la par que útil.
Una reverencia para vuesa merced.

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