Ahorro – Inversión

16 01 2011

Esta semana, para empezar, creo interesante empezar con las definiciones de Ahorrar e Invertir.

A día de  hoy, me quedo con la segunda definición de ahorrar que nos facilita la RAE y con ninguna de las que nos da para invertir, para la cual os pongo la mía propia.

Ahorrar: Guardar dinero como previsión para necesidades futuras.

Invertir: Destinar un dinero para aumentar su valor y recuperar en un futuro el dinero inicial más el aumento de valor generado.

Hay que partir de una premisa que ya en los primeros cursos de la Facultad de Económicas nos remarcaban. “Cuanto mayor sea el beneficio a ganar, mayor será el riesgo que sufrirá nuestro dinero”. Probablemente nos lo decían con un vocabulario más académico, pero el mensaje era el mismo. Y ante ese mensaje tan importante, yo recordaba lo que me dijera años atrás mi abuela y que muchos otros habréis oído de vuestros padres o abuelos, pero con sus propias palabras: “Cuidado, ¡nadie da duros a 4 pesetas!”.

Hablemos del ahorro. De los ingresos que obtenemos, ya sean procedentes del trabajo, alquileres, venta de bienes u otros orígenes, tenemos que intentar retener una parte de éstos para el ahorro.

Muchas veces es posible prever futuros gastos como un coche, un electrodoméstico, un viaje, una operación estética… ¿Pero tenemos que endeudarnos con el banco para adquirirlos? Para este tipo de gastos que habitualmente podemos prever en el tiempo, es muy importante que tengamos ahorrado lo máximo posible (si no todo) para evitar pedir dinero prestado al Banco y tener que pagar unos intereses. Esos intereses que estamos pagando, seguro que nos los podríamos ahorrar si hubiéramos ahorrado antes ese dinero que nos tenemos que gastar ahora.
Hasta no hace tanto tiempo, era habitual comprar en los pueblos o en el barrio determinadas cosas a plazos por avanzado. Me explico, aun recuero ir con mi madre a alguna tienda a comprar alguna cosa de cierto valor. El método de pago hoy me parece curioso, cada semana pasábamos para pagar una parte del precio y cuando al cabo de unas semanas llegábamos al pago del total, nos llevábamos lo que mi madre quería comprar. En vez de ahorrar el dinero en casa, el dinero lo dejábamos en la tienda. Por un lado quedaba reservado lo que queríamos y además evitábamos gastarnos el dinero en otras cosas. Por el otro lado, la tienda se garantizaba una venta. Como he dicho en otras ocasiones, un buen trato (o negocio) es aquel en el que ambas partes salen ganando (¡la relación Ganar-Ganar!).

La inversión: No hay que confundirla con el ahorro. Cuando se realiza una inversión tenemos que tener claro que ese dinero quizás no esté disponible de manera inmediata si lo necesitamos. Lo que en términos más técnicos se llama “tener inmovilizado el capital”. Unos ejemplos son la Bolsa, los sellos, el oro…
Hay ocasiones en las que las inversiones salen mal no por haber escogido mal la inversión, si no porque en su momento no hemos valorado la posibilidad de que en caso de necesitar el dinero, aquel sea un mal momento para desinvertir. Y por lo tanto no se recupere el dinero esperado (a veces, menos del que inicialmente hayamos invertido).

Para los que tengáis mensualmente un dinero que no gastáis, yo os recomendaría destinar una parte al ahorro y otra más pequeñita a la inversión. ¿Pero dónde ahorrar y dónde invertir? Lo que hoy puede ser una opción interesante, mañana quizás no lo sea. Y si alguien conoce con exactitud de un chollo, se lo guardará para él. Nadie regala ese tipo de información.

Como en otros posts, no me quiero quedar en la presentación de unos conceptos. Esta vez quiero presentaros el concepto Coste de Oportunidad. Para el caso que nos ocupa, os diría que es lo que dejamos de ganar si hacemos una cosa en vez de otra.
Unas líneas más arriba os recomendaba ahorrar para comprar a continuación aquello para lo que habíamos ahorrado. ¿Pero eso es siempre así? Aquí el coste de Oportunidad será los intereses que dejemos de cobrar si destinamos el dinero a la compra del coche en vez de dejarlos en el banco.
O como decía mi profesor de Macroeconomía:

“Los bocadillos y las cervezas del bar están a 100 pesetas cada uno. Si me gasto mis 300 ptas en cervezas, mi coste de oportunidad está en los 3 bocadillos que no me puedo tomar.”

Otro ejemplo (pero este es mío):

“Estoy en la puerta del cine y debo escoger entre dos películas, una romántica y otra de acción. Si veo la película de acción, mi coste de oportunidad está en no ver la película romántica”. Como veis, cada decisión que tomamos tiene detrás un Coste de Oportunidad asociado.

Un saludo,

Caixa o Faixa

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