La Crisis del Tulipán o Tulipomanía

15 05 2011

Las crisis económicas suceden cuando pocos la esperan y a muchos sorprende (de lo contrario dudo que se las llamara crisis), pero la verdad es que todas ellas siguen un mismo patrón y que nunca sabemos ver (al menos, la mayoría).

La tulipomanía fue un periodo de euforia especulativa que se produjo en los Países Bajos en el siglo XVII. El objeto de especulación fueron los bulbos de tulipán, cuyo precio alcanzó precios insospechados, lo que llegó a provocar una burbuja económica que desembocó en una crisis financiera. Se considera uno de los primeros fenómenos especulativos de masas de los que se tiene noticia.

El Origen

Por un lado, el éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y la prosperidad comercial de los Países Bajos provocó mucha confianza en los inversores. Por otro, el gusto por las flores, especialmente las exóticas, se convirtió en objeto de ostentación y símbolo de riqueza.

A su vez, y por razones que en aquel tiempo se desconocían, los tulipanes cultivados en Holanda sufrían variaciones en su apariencia, naciendo así los tulipanes multicolores, irrepetibles, lo que aumentaba su exotismo y por tanto su precio. Hoy se sabe que la causa de ese fenómeno era un parásito de la flor, el pulgón, que transmite un virus a la planta.

La Evolución del Precio

A pesar de que se intentó controlar el proceso por el cual los tulipanes monocromos se convertían en multicolores, lo aleatorio del exotismo contribuyó a elevar progresivamente el precio de cada bulbo.

En la década de los años veinte del siglo XVII el precio del tulipán comenzó a crecer a gran velocidad. Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo, o flores vendidas a cambio del salario de quince años de un artesano bien pagado. En 1623 un sólo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines neerlandeses. Tened en cuenta que una persona normal en Holanda tenía unos ingresos medios anuales de 150 florines. Durante la década de 1630 parecía que el precio de los bulbos crecía ilimitadamente y todo el país invirtió cuanto tenía en el comercio especulativo de tulipanes. Los beneficios llegaron al 500% (¿veis alguna similitud con la crisis inmobiliaria en España?)

En 1635 se vendieron 40 bulbos por 100.000 florines. A efectos de comparación, una tonelada de mantequilla costaba 100 florines, y ocho cerdos 240 florines. El record de venta lo batió el Semper Augustus: 6.000 florines por un sólo bulbo.

La peste bubónica que se declaró nn 1636 diezmó a la población holandesa. La falta de mano de obra multiplicó aún más los precios. Tal fue la locura, que se creó un mercado de futuros, a partir de bulbos aún no recolectados. Ese fenómeno fue conocido como windhandel, “negocio de aire”, y se popularizó sobre todo en las tabernas de las pequeñas ciudades. Ante las dificultades de ejecución contractual que generaba este fenómeno, un edicto estatal había prohibido este tipo de negocio. Pese a la prohibición, los negocios de este tipo continuaron entre particulares. Los compradores se endeudaban y se hipotecaban para adquirir las flores, y llegó un momento en que ya no se intercambiaban bulbos sino que se efectuaba una auténtica especulación financiera mediante notas de crédito. Se publicaron extensos y bellos catálogos de ventas, y los tulipanes entraron en el Mercado de Valores. Todas las clases sociales, desde la alta burguesía hasta los artesanos, se vieron implicados en el fenómeno.

Anécdota de la época:
Un rico mercader había pagado 3.000 florines por un raro tulipán Semper Augustus, y éste desapareció de su depósito. Tras buscarlo vio a un marinero (que había confundido el bulbo con una cebolla) comiéndose el tulipán. El marinero fue detenido de inmediato y condenado a seis meses de prisión. 

Final de la burbuja

El 5 de febrero de 1637, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines, fue la última gran venta de tulipanes. Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador. Entonces la burbuja estalló. Los precios comenzaron a caer en picado y no hubo manera de recuperar la inversión: todo el mundo vendía y nadie compraba. Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada. Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La falta de garantías de ese curioso mercado financiero, la imposibilidad de hacer frente a los contratos y el pánico llevaron a la economía holandesa a la quiebra.

Como se puede apreciar, el patrón es el mismo que el del Crack de 1929 en Estados Unidos o el de la Crisis Inmobiliaria del 2009 en España. Lo resumo en 3 puntos:

  • Subida incontrolada de precios sobre algo que realmente no vale lo que se está pagando
  • Como todo el mundo se lo cree, se da por bueno y se genera un optimismo que invita a endeudarse para comprar
  • Con el tiempo, entra una nueva variable en el juego que cambia alguna norma del juego y los precios se desploman

Y no nos engañemos, cuando empieza una crisis, afecta tanto a ricos como pobres.

Por cierto, en la película Wall Street 2 – El Dinero Nunca Duerme – hay una escena donde representan la crisis de las subprime con un cuadro de la Crisis de los Tulipanes (1h 44′ 45″). Simplemente genial.

Un saludo,

Caixa o Faixa

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One response

29 05 2011
Estamos trabajando en ello « Economía Doméstica

[…] La Crisis del Tulipán. Al final del post hago referencia a una película que creo que de manera muy elegante compara La Crisis del Tulipán con la crisis de las Subprime. […]

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