Fábula: Djeha y las brochetas

26 06 2011

Esta semana he decidido traducir una fábula (o cuento) de un libro que leí hace más de 20 años. La historia transcurre en una ciudad del norte de África hace al menos 50 años (podría ser Fez, Trípoli, Casablanca…). Aparecen solamente 3 personajes, el tendero, el juez y el protagonista, Djeha. Espero que os haga reflexionar:

Un día, Djeha pasó por delante de un tendero de brochetas. ¡Humm! ¡Qué buena pinta tienen! Pero no dispongo de dinero. ¿Qué podría hacer?

Djeha fue a casa a buscar un buen pedazo de pan y volvió al mercado. Se acercó al tendero de brochetas y se situó delante de las brochetas que se estaban cocinando.

¿Vienes a comprar brochetas? le preguntó el tendero ¿Cuantas quieres?

No, no, yo no vengo a comprar, respondió Djeha.

Entonces, ¡vete!

Espera un poco dijo Djeha.

Él tomó el pedazo de pan y lo puso sobre las brochetas que se estaban cocinando. El humo subió hacia donde estaba el pan. El tendero, le preguntó:

¿Pero qué estás haciendo?

Atiende un momento respondió Djeha. Y verás.

Al cabo de un minuto, el pedazo de pan estaba cubierto de humo y grasa. Entonces Djeha se llevó el pedazo de pan a la boca y se lo comió.

¡Qué bueno que estaba! dijo. Gracias y hasta la vista.

¡Pero si no me has dado el dinero! gritó el tendero encolerizado.

Yo no te debo nada respondió Djeha. Yo no me he comido las brochetas, me he comido tan sólo el humo.

¡Al juez, vamos al juez!

De acuerdo, vayamos al juez.

Llegaron al juez y le explicaron lo sucedido. Entonces el juez dijo:

Tendero, ¿cuánto dinero le reclamas?

Le pido un dinar respondió el tendero.

Dame un dinar le dijo el juez a Djeha.

El juez tomó el dinar, lo pasó por debajo de la nariz una vez, dos veces y se lo devolvió a Djeha.

Pero…, señor juez dijo el tendero. ¡El dinar era para mí! ¿Por qué se lo habéis devuelto?

Veamos, dijo el juez Djeha ha sentido el olor de tus brochetas y tú has sentido el olor de su dinero. Por lo tanto, ya no os debéis nada el uno al otro.

Años después, viendo como muchos son los jueces actúan sin el sentido práctico que debieran, y veo sentencias que me avergüenzan, me ha venido a la cabeza este cuento que he querido recuperar y compartir.

Un saludo,

Caixa o Faixa

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5 responses

26 06 2011
Josep mª

Muy pero que muy bueno

26 06 2011
Caixaofaixa

Gracias!

26 06 2011
Jose

Que puedo decir? Me ha hecho recordar tantas cosas….
Eso sí, como siempre apropiado y bien ligado….
¿A qué sentencia te refieres concretamente?

27 06 2011
Caixaofaixa

Realmente no me refiero a ninguna sentencia en concreto. Es más bien la sensación de cada vez es más evidente que los altos jueces dependen de la voluntad de los partidos políticos (Supremo, Constitucional…).
Por otro lado, la lentitud en los juicios llamados mediáticos en los que hay tanto político involucrado y que no se está sacando el agua clara.

En fin, que si antaño era suficiente con que el juez fuera una persona sensata y sabia, ahora hace falta un ejército de funcionarios que lo respalden, un soporte informático potente y las menores interferencias posibles para trabajar.

27 06 2011
Sonia

Gracias !! Muy buena fábula y bonitos recuerdos!!!

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