Los Mares del Sur

7 10 2011

Cada semana nos dicen que Grecia se va a hundir, cada quince días hay un banco que debe ser rescatado y cada mes hay un gurú de la economía que empeora las previsiones de recuperación.

Con este panorama, esta semana he decidido echar la vista atrás y ver el castañazo que se dieron otros. Al menos, me hace sentir mejor el ver que continuamos siendo humanos y que continuamos tropezando con la misma piedra una y otra vez.

La Burbuja de los Mares del Sur

En 1720 estalló una crisis en Gran Bretaña considerada uno de los primeros cracks de las historia.

La Compañía de los mares del sur (South Sea Company), fundada en 1711 logró el monopolio sobre el comercio con las colonias españolas en América. Lo que le garantizaba ser la única compañía que podría realizar el circuito comercial de la época:

Comprar esclavos en la costa Africana a cambio de armas, telas, y productos de escaso valor y calidad. Estos esclavos se vendían en las Antillas para proveer de mano de obra a las plantaciones de cacao, algodón o a las minas de plata del continente. El retorno a Europa era con cacao, algodón, índigo, café…

La compañía, a cambio, aceptó cambiar diez millones de libras en bonos del tesoro contra las acciones a una tasa de interés del 6%, lo que equivalía a una renta perpetua para los inversores.

El primer viaje comercial hacia América tuvo lugar en 1717, pero la ganancia fue poca. En 1718, las relaciones entre España y Gran Bretaña se deterioraron, lo que ensombreció las perspectivas de la compañía. En situación prebélica, el comercio sufre graves pérdidas. Pero aun así, seguían manteniendo que la inversión y el proyecto eran inmensamente provechosos a largo plazo.

Aun y así, la compañía divulgó rumores cada vez más extravagantes sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Mundo, lo que tuvo el efecto de desatar la especulación. Las acciones subieron rápidamente, pasando de 128 libras en enero de 1720 a 550 a finales de mayo.

La compañía obtuvo la licencia real para comerciar en exclusiva de manera que su atractivo aumentó y sus acciones llegaron a las 890 libras a principios de junio. Este pico incitó a algunos inversores a vender. Pero los directores de la compañía ordenaron a sus agentes comprar títulos para así evitar la que el valor bajara por debajo de las 750 libras.

El rápido aumento del valor de la acción provocó un frenesí especulativo por todo el país. Los inversores se interesaron por Los Mares del Sur, pero también por otras acciones. A principios de agosto la cotización alcanzó las 1.000 libras, y la tendencia cambió bruscamente.

Otras burbujas estallaron al mismo momento en Ámsterdam y París y aceleró la caída de la cotización. La crisis se propagó a los bancos. Entre los accionistas que se arruinaron estuvieron miembros del gobierno.

La cotización quedó en 100 libras antes del fin de año. Ante la cólera de los inversores, el Parlamento se disolvió en diciembre, y una comisión ocupó su lugar. En su informe publicado en 1721, se reveló un fraude de gran amplitud organizado por los directores de la compañía. Los directores fueron arrestados y llevados a la Torre de Londres. La mayor parte fueron desposeídos de sus bienes: así, a John Blunt no le quedaron más que 5.000 libras de las 183.000 que tenía. James Cragg se suicidó. El nuevo canciller y el primer lord del tesoro, Robert Walpole, anunciaron una serie de medidas para restablecer la confianza pública y la solvencia de la compañía.

Nota: Al menos hace casi 400 años se intentó hacer algo de justicia y no como ahora, en la que los que más responsabilidad han tenido en esta crisis, no han pagado plato alguno.

La compañía continuó con su comercio (cuando no quedaba interrumpido por la guerra) hasta el final de la Guerra de los siete años. Pero su principal función fue siempre manejar la deuda gubernamental, más que comerciar con las colonias españolas. Por lo que su razón de ser no tenía demasiado sentido.

La Compañía de los Mares del Sur continuó encargándose de administrar parte de la deuda nacional hasta que se abolió en los años 1850.

Esta Crisis tiene muchos puntos coincidentes con la crisis del Tulipán, pero un poco más compleja. Digamos que los años fueron complicando las cosas. Pero en esencia, todo parte de lo mismo.

Un saludo,

Caixa o Faixa

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