El Gato con Botas

22 04 2012

Mañana es el día mundial del Libro, y para celebrarlo he seleccionado este famoso cuento por todos conocido El Gato con Botas. Este cuento popular fue recogido por Charles Perrault en 1697.

Como todo cuento popular que se precie, éste debe de tener una moraleja, mensaje moral o bien una lección a aprender.

A continuación recojo una versión que he encontrado en internet y a continuación, las conclusiones:

Había una vez un molinero que, antes de morir, llamó a sus tres hijos y les dejó todos sus bienes: un molino, un asno y un gato. El reparto de la herencia se hizo enseguida, sin llamar al notario ni al procurador, pues probablemente se hubieran llevado todo el pobre patrimonio.

Al hijo mayor le tocó el molino; al segundo, el asno, y al más pequeño sólo le correspondió el gato.

El hijo menor no podía consolarse de haber recibido tan poca cosa.

– Mis hermanos -decía- podrán ganarse la vida honradamente juntándose los dos; en cambio yo, en cuanto me haya comido el gato y me haya hecho un manguito con su piel, me moriré de hambre.

El Gato, que entendía estas palabras, pero que ponía cara de que no, le dijo con aire serio y sosegado:

– No se aflija en absoluto, mi amo, no tiene más que darme un saco y hacerme un par de botas para ir por los matorrales, y ya verá que su herencia no es tan poca cosa como usted cree.

Aunque el amo del Gato no puso muchas esperanzas en él, lo había visto valerse de tantas tretas para cazar ratas y ratones, como cuando se colgaba por sus patas traseras o se escondía en la harina haciéndose el muerto, que no perdió totalmente la ilusión de que lo socorriera en su miseria.

En cuanto el Gato tuvo lo que había solicitado, se calzó rápidamente las botas, se echó el saco al hombro, tomó los cordones con sus patas delanteras y se dirigió hacia un coto de caza en donde había muchos conejos. Puso salvado y hierbas dentro del saco, se tendió en el suelo como si estuviese muerto, y esperó que algún conejillo, poco conocedor de las trampas de este mundo, viniera a meterse en el saco para comer lo que en él había echado.

Apenas se recostó, tuvo la primera satisfacción; un distraído conejito entró en el saco. El Gato tiró enseguida de los cordones para atraparlo, y lo mató sin compasión.

El gato, muy orgulloso de su presa, se dirigió hacia el palacio del rey y pidió a los guardias que lo dejaran entrar para hablar con él. Le hicieron pasar a los aposentos de Su Majestad y, después de hacer una gran reverencia al rey, le dijo:

– Majestad, aquí tenéis un conejo de campo que el señor Marqués de Carabás (que es el nombre que se le ocurrió dar a su amo) me ha encargado ofreceros de su parte.

– Dile a tu amo -contestó el rey- que se lo agradezco, y que me halaga en gran medida.

En otra oportunidad fue a esconderse en un campo de trigo con el saco también abierto; en cuanto dos perdices entraron en él, tiró de los cordones y las cazó a las dos. Enseguida fue a ofrecérselas al rey, tal como había hecho con el conejo de campo. Una vez más, el rey se sintió halagado al recibir las dos perdices, y ordenó que le dieran de comer y de beber además de una propina.

Durante dos o tres meses el Gato continuó llevando al rey, de cuando en cuando, las piezas que cazaba y le decía que lo enviaba su amo.

Un día el Gato se enteró que el rey iba a salir de paseo por la orilla del río con su hija, la princesa más hermosa del mundo, y le dijo a su amo:

– Si sigue mi consejo podrá hacer fortuna; no tiene más que bañarse en el río en el lugar que yo le indique y luego déjeme hacer a mí. Pero recuerde que ahora es usted el Marqués de Carabás; ya no es más el hijo de un pobre molinero.

El Marqués de Carabás hizo lo que su Gato le aconsejaba, sin saber con qué fines lo hacía. Mientras se bañaba, pasó por allí el rey, y el Gato se puso a gritar con todas sus fuerzas:

–¡Socorro, socorro!

¡Que se ahoga el Marqués de Carabás!

Al oír los gritos, el rey se asomó por la ventanilla y, reconociendo al Gato que tantas piezas de caza le había llevado, ordenó a sus guardias que fueran enseguida en auxilio del Marqués de Carabás.

– ¡Eh, oigan, buenas gentes, si no decís al rey que el campo que estáis segando pertenece al señor Marqués de Carabás, seréis hechos picadillo como carne de pastel!

Al pasar por allí, el rey no dejó de preguntar a los segadores de quién era el campo que estaban segando.

– Estos campos pertenecen al señor Marqués de Carabás – respondieron todos a la vez, pues la amenaza del Gato los había asustado.

– Tiene usted una muy hermosa heredad -le dijo el rey al Marqués de Carabás.

– Como usted ve, Señor -respondió el Marqués- es un prado que no deja de dar en abundancia todos los años.

Mientras sacaban del río al pobre Marqués, el Gato se acercó a la carroza y le dijo al rey que, mientras se bañaba su amo, unos ladrones se habían llevado sus ropas, a pesar de que él gritó con todas sus fuerzas pidiendo ayuda. Pero la verdad era que el pícaro las había escondido bajo una enorme piedra.

Al instante, el rey ordenó a los encargados de su guardarropa que fueran a buscar uno de sus más hermosos trajes para el señor Marqués de Carabás.

El rey le ofreció mil muestras de amistad y, como el hermoso traje que acababan de darle realzaba su figura (pues era guapo y de buena presencia), la hija del rey lo encontró muy de su agrado. Y asi fue que, en cuanto el Marqués de Carabás le dirigió dos o tres miradas muy respetuosas y un poco tiernas, ella se enamoró locamente de él . El rey quiso que subiera a la carroza y que los acompañara en su paseo.

El Gato, encantado al ver que su plan empezaba a dar resultado, se adelantó a ellos y, cuando encontró a unos campesinos que segaban un campo, les dijo:

Mientras tanto, el Gato, que seguía yendo adelante, se encontró con un grupo de cosechadores y les dijo:

– ¡Eh, oigan, buenas gentes, si no decís al rey que todo este trigo pertenece al señor Marqués de Carabás, seréis hechos picadillo como carne de pastel!

Un momento después, pasó el rey y quiso saber a quién pertenecía todo el trigo que veía.

– Todo el trigo pertenece al señor Marqués de Carabás -respondieron todos a la vez, pues la amenaza del Gato los había asustado.

Y el rey cada vez se sentía más complacido con el Marqués. Finalmente, el Gato con Botas llegó a un grandioso castillo, cuyo dueño era un temible ogro, el más rico de todo el país, ya que todas las tierras por donde el rey había pasado le pertenecían.

El Gato, que por supuesto se había informado de quién era aquel ogro y de lo que sabía hacer, pidió hablar con él para presentarle sus respetos, pues no quería pasar de largo sin haber tenido ese honor.

El ogro lo recibió tan cortésmente como puede hacer lo un ogro y lo invitó a descansar un rato.

– Me han asegurado -comentó el Gato- que tenéis la habilidad de poder convertiros en cualquier clase de animal, que podéis, por ejemplo, transformaros en león o en elefante.

– Es cierto -contestó el ogro bruscamente-, y para demostrarlo me veréis convertido en un león.

El Gato se asustó mucho de encontrarse de pronto delante de un león y, con gran esfuerzo y dificultad, pues sus botas no valían para andar por las tejas, se trepó al alero del tejado.

Un rato después, en cuanto el Gato comprobó que el ogro había tomado otra vez su aspecto normal, bajó del tejado y le confesó que había pasado mucho miedo.

– También me han asegurado -dijo el Gato- que sois capaz de convertiros en un animal de pequeño tamaño, como una rata o un ratón, aunque debo confesaros que esto sí me parece del todo imposible.

– ¿Imposible? -replicó el ogro-. ¡Ya lo veréis!

Y mientras decía esto se transformó en un ratón que se puso a correr por el suelo. El Gato, en cuanto lo vio, se arrojó sobre él y se lo comió.

Mientras tanto el rey, que pasó ante el hermoso castillo, quiso entrar en él. El Gato, que había oído el ruido de la carroza al atravesar el puente levadizo, corrió a su encuentro y saludó al rey:

– Sea bienvenido Vuestra Majestad al castillo del señor Marqués de Carabás.

– ¡Pero bueno, señor Marqués! -exclamó el rey-. ¿Este castillo también es vuestro? ¡Qué belleza de patio! Y los edificios que lo rodean son también magníficos. ¿Pasamos al interior?

El Marqués de Carabás tomó de la mano a la princesa y, siguiendo al rey, entraron en un majestuoso salón, donde los esperaban unos exquisitos manjares que el ogro tenía preparados para obsequiar a unos amigos suyos que habían de visitarlo ese mismo día. Pero los amigos del ogro no creyeron conveniente acercarse al castillo cuando se enteraron de que el rey había entrado.

El rey, encantado de las buenas cualidades del señor Marqués de Carabás, lo mismo que su hija, que estaba loca por él, y contemplando los grandes bienes que poseía, le dijo, después de beber cinco o seis copas:

– Solo depende de usted, señor Marqués, que sea mi yerno.

El Marqués, haciendo grandes reverencias, aceptó el honor que le hacía el rey, y ese mismo día se casó con la princesa.

El Gato se convirtió en un gran señor y ya no corrió detrás de los ratones más que por diversión.

En contra de lo que buscan los cuentos populares, de este cuento se pueden sacar 3 tipos de lección o moraleja, no todas ellas positivas:

Moraleja I: El engaño y la mentira sirven para conseguir los objetivos de manera más rápida que con el trabajo y el talento.

Moraleja II: Se muestra la delegación en terceros como virtud en el liderazgo de las personas. El hecho de que un mando decida dejar a un subordinado que lo ayude, puede suponerle un beneficio.

Moraleja III: Se contraponen el juego de la naturaleza racional y animal en el destino del hombre. El gato es un animal humanizado, es un animal que razona y que libera sus instintos cuando ello es necesario, en la historia cuando amenaza a los campesinos o se come al ogro trasformado en roedor ante la urgencia de la necesidad.

Un saludo,

@CaixaoFaixa





Dilbert II. La Protesta Popular

30 01 2012

Esta semana la resumiremos con un poco de humor, o no.

Un saludo,

@CaixaoFaixa





Recomendaciones Literarias. Fent Pinya (Hacer Piña)

18 12 2011

Estamos en plena vorágine navideña, algunos planificando las vacaciones, otros estudiando el menú a preparar para los invitados y los otros enfrascados en las compras de Navidad y Reyes. Para estos últimos, la siguiente propuesta de compra.

Hace unos meses me regalaron el libro “Fent Pinya” (Hacer Piña). De lectura entretenida y ágil nos adentra en el mundo de los Castells. Esas construcciones humanas imposibles de concebir e increíbles de ver una semana tras otra.

En los últimos años se ha estado hablando de la capacidad de conseguir objetivos increíbles si se cuenta con un grupo unido y un buen líder. Ambos, en una relación simbiótica beneficiosa para ambos se deben de ver como parte de un mismo equipo. No en vano, la segunda parte del título es ‘Gente corriente resultados extraordinarios’.

Argumento:
Esta es la historia de un empresario que descubre el apasionante mundo de los castellers (grupo de gente que levanta castillos humanos de distintas formas y con distintas posiciones que otorgan puntajes según su dificultad).

El protagonista de la historia guiado por otro empresario amigo se adentra en ese interesante mundillo en donde lo más importante es hacer piña entre todos los integrantes del equipo y donde la competencia no está exenta de colaboración entre los distintos equipos.

Es interesante observar los paralelismos que se pueden dar con el mundo profesional y hasta con el personal.

Algunos verán paralelismos con La Meta, otro libro de prestigio en el mundo del Management y que comentaremos de aquí a unos meses.

Particularidades:
Encuentro 3 diferencias importantes frente a otros libros del género. La primera, es la posibilidad que presta la publicación para ver determinados videos colgados en Internet al final de determinados capítulos. Un vídeo para mostrar aquello que con solo unas palabras nos costaría muchísimo de imaginar con detalle.
La segunda particularidad es la reflexión que hay al final de cada capítulo a modo de resumen y reflexión de los conceptos más relevantes. Facilita al lector el poder encontrar la información de manera rápida.
La última particularidad es la opción que brinda la contraportada de contactar al autor del libro vía Mail para aquellos lectores que quieran ponerse en contacto con él.

Ficha técnica:
En Catalán
Título: Fent Pinya
Autor: Jordi López Daltell
Editorial Entramat
ISBN: 978-84-92452-03-7

En Castellano
Título: Hacer Piña
Autor: Jordi López Daltell
Editorial Empresa Activa
ISBN: 978-84-92452-67-5

Un saludo,

@CaixaoFaixa





Fábula: Djeha y las brochetas

26 06 2011

Esta semana he decidido traducir una fábula (o cuento) de un libro que leí hace más de 20 años. La historia transcurre en una ciudad del norte de África hace al menos 50 años (podría ser Fez, Trípoli, Casablanca…). Aparecen solamente 3 personajes, el tendero, el juez y el protagonista, Djeha. Espero que os haga reflexionar:

Un día, Djeha pasó por delante de un tendero de brochetas. ¡Humm! ¡Qué buena pinta tienen! Pero no dispongo de dinero. ¿Qué podría hacer?

Djeha fue a casa a buscar un buen pedazo de pan y volvió al mercado. Se acercó al tendero de brochetas y se situó delante de las brochetas que se estaban cocinando.

¿Vienes a comprar brochetas? le preguntó el tendero ¿Cuantas quieres?

No, no, yo no vengo a comprar, respondió Djeha.

Entonces, ¡vete!

Espera un poco dijo Djeha.

Él tomó el pedazo de pan y lo puso sobre las brochetas que se estaban cocinando. El humo subió hacia donde estaba el pan. El tendero, le preguntó:

¿Pero qué estás haciendo?

Atiende un momento respondió Djeha. Y verás.

Al cabo de un minuto, el pedazo de pan estaba cubierto de humo y grasa. Entonces Djeha se llevó el pedazo de pan a la boca y se lo comió.

¡Qué bueno que estaba! dijo. Gracias y hasta la vista.

¡Pero si no me has dado el dinero! gritó el tendero encolerizado.

Yo no te debo nada respondió Djeha. Yo no me he comido las brochetas, me he comido tan sólo el humo.

¡Al juez, vamos al juez!

De acuerdo, vayamos al juez.

Llegaron al juez y le explicaron lo sucedido. Entonces el juez dijo:

Tendero, ¿cuánto dinero le reclamas?

Le pido un dinar respondió el tendero.

Dame un dinar le dijo el juez a Djeha.

El juez tomó el dinar, lo pasó por debajo de la nariz una vez, dos veces y se lo devolvió a Djeha.

Pero…, señor juez dijo el tendero. ¡El dinar era para mí! ¿Por qué se lo habéis devuelto?

Veamos, dijo el juez Djeha ha sentido el olor de tus brochetas y tú has sentido el olor de su dinero. Por lo tanto, ya no os debéis nada el uno al otro.

Años después, viendo como muchos son los jueces actúan sin el sentido práctico que debieran, y veo sentencias que me avergüenzan, me ha venido a la cabeza este cuento que he querido recuperar y compartir.

Un saludo,

Caixa o Faixa





Recomendaciones Literarias III – Manhattan Líquid

16 04 2011

Muchos de vosotros ya sabéis que el próximo 23 de Abril es el Día Internacional del Libro. Por lo tanto esta semana he decidido comentar un libro que justamente me regalaron el 23 de Abril del año pasado.

Manhattan Líquid

Libro de no ficción, ensayo, en el que se narra desde un punto de vista muy personal el transcurso desde el crash en Wall Street el otoño del 2008 hasta la elección de Obama como presidente.

A lo largo del libro, Llibert Ferri utiliza varios enfoques para la elaboración de este ensayo.

En el transcurso de unos 3 meses el autor muestra una visión intimista de Nueva York, nos enseña rincones que sólo conocen los autóctonos o aquellos que han pasado una temporada en la Gran Manzana. Por lo que es un libro recomendable a los que viven o piensan ir a esta preciosa ciudad.

Al mismo tiempo, revisa la actualidad político-económica del momento. La quiebra de Lehman Brothers, la caída de la Bolsa, la elección de Obama como presidente y las expectativas e ilusiones que ello ha provocado…

El día a día Neoyorquino es intenso y nunca duerme, Llibert Ferri nos muestra el día a día de una ciudad que nunca para de sorprender. Nos enseña aquello que las guías de viaje no nombran.

A todo esto hay que añadir el profundo conocimiento que tiene el autor sobre Keynes, J.K. Galbraith, Friedman, Bauman, Joseph Stiglitz, Arthur Miller… Usa las teorías de éstos para explicar la actualidad económica que vive en esos momentos la economía estadounidense.

La virtud de este libro es juntar en un libro la actualidad del momento, la Teoría Económica, los pensamientos personales e íntimos y el día a día de una ciudad que nunca duerme.

Para los que sólo leáis novelas, os será algo difícil mantener la atención en la lectura. Pero superado el primer capítulo (quizás el más denso) el resto se lee mucho mejor.

Ficha técnica:

Título: Manhattan Líquid
Autor: Llibert Ferri
Biblioteca Universal Empúries
ISBN: 978-84-9787-613-1
Disponible solamente en lengua catalana

Un saludo,

Caixa o Faixa





Recomendaciones Literarias II – Freakonomics

6 03 2011

Freakonomics

¿Qué resulta más peligroso: una pistola o una piscina? ¿Qué tienen en común un maestro de escuela y un luchador de sumo? ¿Por qué continúan los traficantes de drogas viviendo con sus madres? ¿En qué se parece el Ku Klux Klan a los agentes inmobiliarios?

Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner utilizan la estadística y una cantidad ingente de datos para probar las teorías más inverosímiles que nos podamos imaginar. Las conclusiones que son capaces de obtener a partir de una base de datos potente, es más que sorprendente. ¿Llega a afectar el nombre que le ponemos a nuestros hijos en su futuro profesional? ¿Hay nombres que garantizan un mejor futuro a nuestros hijos?

Recuerdo aquel chiste que nos explicaron el primer día en la asignatura de Estadística en el que se decía:

Si tengo la cabeza a 67ºC y los pies a 7ºC, en término medio estoy a 37ºC. Por lo que estoy de puta madre.

Con esta premisa, los resultados estadísticos siempre me los tomo con cierta cautela. Lo que hace cualquier estadística es mostrarnos de manera resumida lo que nos dice una cantidad de datos. Cuanto mayor sea el tamaño de los datos de los que se extrae un estudio estadístico, mayor será la calidad de las de las conclusiones obtenidas.

Por un lado, para llegar a las conclusiones a las que nos acercan los autores de este libro, utilizan bases de datos enormes. Por lo que es una garantía de cara a las conclusiones que se puedan obtener. Pero lo que más me ha llamado la atención y lo que ha captado más mi interés ha sido el enfoque que se da a los temas que trata. Enfoques originales a situaciones que nunca nos habíamos planteado nos abren la mente a otras maneras de ver la realidad, por lo que enriquece enormemente la imaginación de hasta dónde podemos llegar con los datos.

Se puede decir que en Freakonomics, los autores se proponen explorar el lado oculto de las cosas… a veces las cosas no son lo que parecen.

Links para saber más sobre el libro:

http://www.freakonomics.es/index.html

http://freakonomics.blogs.nytimes.com/

Ficha técnica:

Título: Freakonomics
Autor: Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner
Editorial: Ediciones B
ISBN: 9788466625128

Un saludo,

Caixa o Faixa





Dilbert I

6 02 2011

He aquí mi héroe. El Súper Informático que sobrevive ante la incompetencia sin límites de sus superiores y la estupidez galopante que lo rodea.

Dilbert es el nombre de una tira satírica (llamémosla cómic) creada por, Scott Adams que ha aparecido en los periódicos desde 1989, dando lugar a varios libros, una serie animada de TV y numerosos productos relacionados que van desde muñecos rellenos hasta helados.

La trama de este cómic se desarrolla en el contexto de lo cotidiano para millones de empleados y oficinistas: políticas de oficina, jefes incompetentes, compañeros de trabajo molestos, asuntos sin sentido, juntas eternas, etc. El mismo tipo de cosas que la gente odia en su trabajo diario son las que provocan las carcajadas en Dilbert.

En una vida anterior, Scott Adams fue el ocupante del cubículo 4S700R de Pacific Bell, pero ahora, como creador de Dilbert, se gana el dinero dando voz a millones de marginados que moran los cubículos de alrededor del mundo.

 

Difinición de Cubículo: Espacio no superior al 1,5 metros cuadrados rodeado de paneles en el que un oficinista realiza su trabajo (lo habréis visto en centenares de películas americanas).

Un saludo,

Caixa o Faixa

PD: Post dedicado a todos aquellos que en mas de una vez se han mordido la lengua ante un mando y gracias a ello han sobrevivido un día mas en el trabajo.